Ficha do Proponente
Proponente
- Maria Silvia Serra (UNR)
Minicurrículo
- Profesora en Ciencias de la Educación (UNR), Magister y Doctora en Ciencias Sociales (UNL, FLACSO). Profesora Titular Ordinaria de Pedagogía e Investigadora de la Universidad Nacional de Rosario. Directora de la Maestría en Educación, Imagen y Lenguajes Contemporáneos (CEI-UNR). Autora de Cine, escuela y discurso pedagógico. Articulaciones, inclusiones y objeciones en el siglo XX en Argentina (Teseo, 2011), coautora de 20 lecciones de Pedagogía (UNR editora, 2025), y de artículos de revistas.
Ficha do Trabalho
Título
- Cine y operaciones pedagógicas. Reflexiones desde el presente de las imágenes
Mesa
- Cinema e educação entre dípticos, imagens do presente e brincadeiras latino-americanas
Resumo
- El presente de las imágenes se inscribe en transformaciones tecnológicas aceleradas, ligadas al desarrollo de la cultura digital (imágenes quemadas, pobres, públicas), de su materialidad, de sus estrategias narrativas y de su circulación. Por otro lado, convivimos con un diagnóstico la educación que no deja de incluir términos como crisis, ocaso y declive. Este trabajo propone revisar el vínculo entre cine y educación desde estos atravesamientos, atendiendo a su reconfiguración histórica.
Resumo expandido
- Revisar las articulaciones entre cine, audiovisual y educación en las últimas décadas nos enfrenta no sólo a la reconfiguración de los escenarios educativos a partir de los desarrollos tecnológicos, sino también a un conjunto importante de transformaciones en el campo de la producción de imágenes, que afectan directamente a esas prácticas.
Nos referimos a la proliferación de imágenes que circulan en los portales, en las redes, en las páginas web, de fácil acceso. Esa ampliación en el rango de las imágenes de las que los relatos audiovisuales se nutren, complejiza el vínculo con la realidad y desplaza la episteme de la que se nutrió la época que heredamos y a la que abonaron la fotografía y el cine (me refiero al vínculo entre ver y conocer). Los “bancos” de imágenes, su circulación, su apropiación, su reproducción e intervención ponen en juego otro estatuto de verdad que obliga a nuevas preguntas y operaciones de sospecha.
Estas imágenes suelen adjetivarse como públicas, término que hace referencia a la posibilidad de ser recuperadas y reutilizadas. Suelen ser conocidas también como imágenes pobres. En la acepción de Oubiña una imagen está “empobrecida”, “no porque sea débil o vulnerable sino porque se ha despojado de todo afeite, toda pose, toda espectacularidad que inevitablemente fijaría lo que se ve como una forma de olvido” (2020, 11). Aquí la pobreza estaría dada por su simplicidad, por el hecho de ser imágenes “despojadas”, lo que al mismo tiempo les permitiría ser parte de nuevos montajes, prestarse para unas narrativas visuales diferentes de las que las originaron. En la acepción de Hito Steyerl (2015) imágenes pobres son aquellas que circulan subrepticiamente por circuitos que están más allá de los previstos originalmente, comprimidas, reproducidas, ripeadas, remezcladas, copiadas y pegadas, imágenes “bastardas”, ilícitas, de dudosa genealogía, a quienes la tecnología digital les ha permitido seguir circulando aún con pérdida de calidad. Posteriormente, Steryerl (2025) va a introducir el concepto de imágenes quemadas: producidas por la IA generativa, ese tipo de IA capaz de crear contenido original a partir de patrones aprendidos en datos existentes (modelos de aprendizaje automático y redes neuronales), a partir de la termodinámica y el calor. Además de su “costo” ecológico, cabe señalar la pérdida de la relación indicial, la distancia con lo que muestra y el “ocultamiento” de esa distancia.
Es cierto que la circulación y generación de estas imágenes hace que su uso casi doméstico introduzca una accesibilidad en su uso, que hasta podríamos afirmar una cierta democratización en la falta de límites para trabajar con ellas. Sin embargo, su falta de calidad, ¿no atenta contra su poética, su potencia narrativa, o los parámetros estéticos que suponemos o queremos para el trabajo educativo?
¿Poseen estas imágenes la misma capacidad de hacer ver que las que históricamente generamos con la cámara fotográfica o cinematográfica? ¿En qué medida su “materialidad” participa de su capacidad de hacer ver?
En la expresión pedagogía de la imagen, hay también algo que va más allá de ella. Nos referimos a ese “plus”, a ese conjunto de operaciones que hacen a su inscripción en un registro pedagógico: el trabajo de seleccionar, priorizar, repetir, ralentizar, señalar, organizar, engarzar con palabras, que realiza quien enseña, eso que suena a montaje pero que también responde a la construcción de un determinado relato en clave pedagógica, con intenciones claras de dejar señas sobre qué mirar y cómo.
¿Qué imágenes elegimos? ¿Qué hacemos “entrar” a los espacios educativos? ¿Qué grado de afectación presentan, cuál es su capacidad de interpelar, de capturar la atención, de enseñar? La pedagogía de las imagen en juego una dimensión del cuidado y otra, no menos importante, ligada a la intervención y a la regulación de las imágenes que se ponen a disposición. ¿Como se trabaja con un archivo de imágenes pobres, quemadas, calientes?
Bibliografia
- Farocki, Harun (2014), Desconfiar de las imágenes. Ciudad autónoma de Buenos Aires: Caja Negra.
Oubiña, David (2020), Ceremonias de lo invisible. Apuntes sobre el cine y la guerra. Santiago de Chile, metales pesados.
Steyerl, Hito (2014), Los condenados de la pantalla. Ciudad autónoma de Buenos Aires: caja negra.
Steyerl, Hito (2025) Las imágenes en la era del calor. Ciudad autónoma de Buenos Aires: Caja Negra.